0

Una vez más, un rico postre.

Publicado por el .

Foto propia obtenida en la tienda El Macho

Ante el vacío de actividad novedosa que se plantea estos días en la región cántabra, debido entre otras cosas a las elecciones municipales y de las cuales no hablaremos aquí por motivos obvios, hemos decidido hablar un poco sobre la historia de los sobaos, un postre insignia de la gastronomía cántabra. Este postre ha dado lugar a una industria alimenticia con el fin de mantener una necesidad turística que ha crecido gracias a los centros comerciales, los cuales se han dispuesto vender el sobao como si de bombones se trataran.

Pero en sus indicios esto no fue así. En sus orígenes, los sobaos y las quesadas se hicieron con el fin de crear un alimento barato y rico para satisfacer los estómagos de una Cantabria extremadamente pobre y hambrienta. Nos estamos remitiendo a una época en donde el Antiguo Régimen comenzaba a finalizar en España. Ante la pobreza que asolaba a la región, las madres y amas de casa elaboraron un alimento a partir de los alimentos que tenían mas a mano: huevos, leche, harina, azúcar ( en menor medida), canela, manteca, etc… Cada cual lo elaboraba con una cantidad u otra dependiendo de sus posibilidades. Más tarde, a finales del siglo XIX, cuando la zona, coincidiendo con una cierta estabilidad, la gente se acercaba al Norte en busca de mano de obra, como destino turístico, en definitiva, como objeto atrayente para la gente mas pudiente de España. Aprovechando este auge, las amas de casa pasiegas sacaron a la calle unos sobaos y quesadas que rápidamente se vendieron. Este prospero comercio se vio parado por la Guerra Civil y reanudado en los años 70 por jóvenes empresarios como Joselín, el Macho o Martínez que establecen sus pequeñas tiendas donde vendían estos productos. De aquí, gracias al turismo, estas tiendas han conseguido mantenerse y ampliarse dando lugar a un postre con denominación de origen aunque bastante alejado del sobao original. Por ultimo recomendar la degustación de este manjar, de este postre pasiego, peculiar como él solo.

Te puede interesar

Escribe un comentario