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Parada obligada: Cóbreces

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La playa de Luaña, las casonas montañesas del siglo XVIII, la Abadía Cisterciense de Santa María de Viaceli… son algunos de los motivos por los que Cóbreces es más que una parada obliga. Se sitúa entre dos villas de gran importancia, Santillana del Mar y Comillas, por lo que en muchas ocasiones puede pasar desapercibida para el viajero.

En esta localidad el turista puede disfrutar de una de las playas más bellas de todo el litoral cantábrico: La Playa de Luaña, playa en la que un buen baño dará las energías necesarias para recorrer los barrios del pueblo en los que se pueden contemplar interesantes edificios religiosos y civiles, como algunas casonas montañesas del siglo XVIII.

El edificio religioso más notable es la Abadía Cisterciense de Santa María de Viaceli, construido en 1908 y en el que actualmente habitan alrededor de una treintena de monjes. Este monasterio, en el que el visitante se puede alojar, dispone de una amplia y acogedora hospedería para aquellas personas que busquen unos días de paz y silencio, rodeados de un paisaje de colinas, bosques, praderías y acantilados.

Y junto a esta Abadía encontramos una pequeña fábrica de los quesos más famosos y consumidos de toda Cantabria. Todo comenzó gracias al mecenazgo de Antonio Bernardo de Quirós, que a su muerte dejó su casa a la orden trapense para que albergará una escuela agraria que a raíz de su fundación se puso en marcha la famosa quesería.

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